Wilson Fernando G�mez Garz�n
�La tierra y su medio ambiente se convierten en materias primas. El hombre se convierte en material humano que es dirigido a metas que han sido establecidas de antemano... La ciencia moderna y el estado totalitario son los resultados necesarios de la naturaleza (destructiva) de la tecnolog�a� Martin Heidegger
Iniciare mi escrito con una breve descripci�n de lo que ha sido el desarrollo de los conceptos de la primera y segunda Culturas y lo que posteriormente dio origen a la tercera Cultura, para desembocar en la que se podr�a considerar como la Cuarta Cultura o la cultura del Ciberespacio o Cibercultura.
Las Dos Culturas
En 1959 Charles Snow, pon�a en circulaci�n una idea que alcanz� inmediatamente gran �xito, y todav�a contin�a utiliz�ndose: la de la existencia de dos culturas separadas.
�La vida intelectual de toda la sociedad occidental � afirm� en aquella ocasi�n Snow � se divide cada vez m�s en dos grupos... los intelectuales literarios en un polo, y en el otro los cient�ficos, con los f�sicos como los m�s representativos de estos. Entre los dos grupos existe un golfo de mutua incomprensi�n, en ocasiones (especialmente entre los j�venes) de hostilidad y antipat�a, pero sobre todo de falta de entendimiento�.
Esta separaci�n de las disciplinas lo �nico que consigui� fue el atraso en el desarrollo de muchos de los adelantos que posteriormente se dieron en el campo cient�fico y social. Gran parte del cr�dito se le daba a la F�sica y a las Matem�ticas como las ciencias Naturales por excelencia. No en vano se ganaron dicha reputaci�n pues hasta finales del siglo XX la f�sica se constituyo en la fuente central de todos los desarrollos para la ciencia, apoyada por las Matem�ticas.
La divisi�n surgi� como respuesta a la falta de humanistas que hablaran o escribieran sobre ciencia y la no presencia de los f�sicos o cient�ficos en el campo literario.
A partir de entonces se llamo Primera Cultura a las Ciencias Naturales y Segunda Cultura a las Humanidades y como tal se miraban de forma aislada, exist�a entre unos y otros manifestaciones de desprecio hacia la disciplina ajena. Suena parad�jico pero a�n en nuestros d�as se siguen presentando estas manifestaciones de desprecio hacia lo que no es de nuestros dominios, esto en gran parte impulsado por la misma academia que no ha sabido generar una conciencia de totalidad y reciprocidad entre las diferentes disciplinas.
De esta manera la f�sica por un lado y las humanidades por el otro fueron desarrollando sus propios avances evit�ndose mutuamente y actuando de manera irresponsable en lo que pudieran causar sus prop�sitos mezquinos.
La diferencia entre la cultura human�stica y el mundo cient�fico la expres� de manera magnifica Aldous Huxley:
�El mundo al que se refiere la literatura es el mundo en el que los hombres son engendrados, en el que viven y en el que, al fin, mueren; el mundo en el que aman y odian, en el que triunfan o se les humilla, en el que se desesperan o dan vuelo a sus esperanzas; el mundo de las penas y las alegr�as, de la locura y del sentido com�n, de la estupidez, la hipocres�a y la sabidur�a; el mundo de toda suerte de presi�n social y de pulsi�n individual, de la discordia entre la pasi�n y la raz�n, del instinto y de las convenciones, del lenguaje com�n y de los sentimientos y sensaciones para los que no tenemos palabras... [Por el contrario] el qu�mico, el f�sico, el fisi�logo son habitantes de un mundo radicalmente diverso; no del mundo de los fen�menos dados, sino de un mundo de estructuras averiguadas y extremadamente sutiles; no del mundo experiencial y de los fen�menos �nicos y de las propiedades m�ltiples, sino del mundo de las regularidades cuantificadas �
Lograr que estas dos culturas se unifiquen para crear una nueva cultura fue siempre una tarea bastante complicada debido a que en gran medida el motivo de la discordia fue siempre el desarrollo tecnol�gico alcanzado con las ciencias; Neil Potsman ha argumentado recientemente �que la discusi�n no se plantea entre humanistas y cient�ficos , sino entre tecnolog�a y todos los dem�s�. M�s a�n, ha se�alado que se puede formular la acusaci�n de que �el crecimiento sin control de la tecnolog�a destruye las fuentes esenciales de nuestra humanidad, crea una cultura sin fundamentaci�n moral y socava algunos de los procesos mentales y de las relaciones sociales que hacen que una vida humana merezca la pena de ser vivida�.
La Tercera Cultura
Se han realizado diferentes definiciones a lo que se conoce como la Tercera Cultura John Brockman la entiende como �Un nuevo tipo de filosof�a natural acerca del lugar que ocupa el hombre en el mundo y el universo, escrita sobre todo por f�sicos y bi�logos, que son los m�s indicados hoy en d�a para evaluar este hecho� en esta misma l�nea se definen la Historia Intelectual del siglo XX, de Peter Watson (Critica Barcelona 2000) y la obra de Javier Aguado, Francisco Mora y Jos� Maria Segovia de Arana (eds): Ciencia y Sociedad: La Tercera Cultura (Fundaci�n SCH, Madrid 2001). Al respecto Charles Snow dice �Deber�a haberme dado cuenta antes y no tengo excusas para no haberlo hecho. He estado en estrecho contacto intelectual con los historiadores sociales durante la mayor parte de mi vida y me han influido mucho; de tal modo que sus investigaciones me han servido para avalar muchas de mis observaciones. No obstante, fui muy lento en la observaci�n del desarrollo de algo que, para decirlo en los t�rminos que vengo usando, se esta convirtiendo en una Tercera Cultura. Podr�a haberlo visto antes si no hubiera sido victima de mi educaci�n brit�nica, que me ha condicionado para sospechar de todo lo que no sean las disciplinas intelectuales establecidas y me hace sentirme en casa con las materias cient�ficas �duras�.�
Lo cierto de todo esto es que las ciencias sociales se han venido convirtiendo en la cadena que une las dos culturas tradicionales y que sin propon�rselo ha venido ganando un terreno muy amplio para considerarse como la tercera Cultura, uno de sus defensores fue Augusto Comte quien al respecto escribi�:
�Actualmente contamos con una f�sica celestial, con otra terrestre, mec�nica o qu�mica, una f�sica vegetal y una f�sica animal: todav�a queremos una m�s, la f�sica social, para completar el sistema de nuestro conocimiento de la naturaleza. Por f�sica social entiendo yo la ciencia que tiene por objeto el estudio de los fen�menos sociales considerados con el mismo esp�ritu que los fen�menos astron�micos, f�sicos, qu�micos o fisiol�gicos, esto es, sujetos a leyes naturales invariables, cuyo descubrimiento constituye el objeto especial de esta investigaci�n�.
Durante mucho tiempo la idea de las dos culturas expuesta por Snow estuvo sometida al debate debido a la ligereza seg�n sus detractores con que actu� Snow al lanzar su afirmaci�n, de la separaci�n entre las ciencias naturales y las humanidades; uno de los m�s enconados detractores de la postura de Snow fue F.R Leavis, un profesor asociado de la literatura de Cambridge, a punto de jubilarse le respondi� en una conferencia Richmond, juzg�ndole �tan poco distinguido intelectualmente como es posible serlo� � y afirmando que �su conferencia exhibe una carencia total de distinci�n intelectual y una embarazosa vulgaridad de estilo�. Para minar su autoridad como f�sico y como novelista, comenz� descalific�ndole literariamente: �Snow se cree que es un novelista, pero como novelista no existe... no se puede decir que sepa lo que es una novela�
Estas posiciones encontradas acerca de si existen dos culturas, o si lo que ha emergido es una tercera cultura iniciada por las ciencias sociales ha desembocado en una fuerte discusi�n que lo �nico que ha conseguido es separar cada vez m�s la conciencia de los seres humanos de pensar en sus semejantes a la hora de utilizar los productos de la ciencia o lo que ahora suele llamarse la tecnociencia, tecnolog�a creada a partir de los m�todos rigurosos y reduccionistas de las ciencias exactas. En las instituciones educativas se siguen formando a los seres humanos para producir de manera desmedida olvidando el da�o que se le cause al otro pues la forma de medir su eficiencia o su valor como ente social es la cantidad que pueda producir el individuo. Ya no existe sentido de pertenencia hacia la tierra, hacia los dem�s seres que la habitan, no se piensa en el mundo que se les heredar� a las generaciones venideras, lo �nico que se ha conseguido dividiendo las disciplinas y las �reas de conocimiento es inculcar en los seres humanos la negaci�n del otro por sus diferencias y el no reconocimiento de lo que vale por sus habilidades, destrezas y conocimientos que pueda aportar a otras �reas diferentes que no sean las m�as.
No se puede negar el desarrollo de la humanidad apoyados en la ciencia espec�ficamente en la f�sica, pues uno de los m�s grandes desarrollos estuvo en la revoluci�n industrial pero vale la pena preguntarse �para qui�n fue esa revoluci�n industrial?, porque a�n existen zonas a donde dicha revoluci�n Industrial jam�s lleg� y si lo hizo fue para destruir su habitat su mundo su cultura, sus creencias, se convirti� en un monstruo destructor que no llevo nada de progreso por el contrario aumento su miseria y su sumisi�n ante las grandes potencias que han sido las m�s beneficiadas ante tal Revoluci�n Industrial.
En el campo educativo las naciones tercermundistas jam�s han podido hacer uso del fen�meno llamado Revoluci�n Industrial, pues a sus estudiantes los forman para utilizar las maquinas creadas por las grandes potencias, lo que implica la formaci�n de mano de obra barata y de f�cil acceso, esto ha ido generando una brecha cada vez mayor entre los ricos y los pobres, a los pa�ses del tercer mundo se env�an los cacharros viejos que estorban en los pa�ses industrializados, cuando ya por fin se ha aprendido a producir con dichas maquinarias el modo de producci�n a cambiado esto implica estar siempre atr�s en el desarrollo tecnol�gico con respecto a las naciones industrializadas.
En los centros educativos tercermundistas se hace �nfasis en las ciencias sociales, en la literatura, y en todas aquellas �reas que tengan mucho de sue�os y poco de realidades, no se forma a los estudiantes para crear, para hacer ciencia, no se provee de los medios necesarios para llevar a la realidad las ideas que surgen de algunas mentes brillantes que tambi�n se dan en nuestros pa�ses, por el contrario se firman tratados para permitir la intromisi�n de los modelos an�rquicos, y para que se generen las fugas de cerebros a lugares donde lo �nico que hacen es explotarlos y beneficiarse de lo que pudo haber sido una gran oportunidad para una naci�n pobre.
�La Cuarta Cultura? � El Origen de la Cibercultura
Como una forma de remediar la desigualdad social y el poco acceso a la informaci�n para aquellos que no tienen los medios, fue apareciendo un movimiento apoyado en el desarrollo de las tecnolog�as de la informaci�n y las comunicaciones, en sus inicios su desarrollo tuvo la misma finalidad que ha tenido todo desarrollo cient�fico a partir del siglo XVII, la guerra; con la aparici�n de la Internet, se comenz� a gestar una nueva sociedad, una nueva cultura un nuevo modo de vivir y cada vez fueron m�s los voluntarios que agregaban cosas nuevas a la red, esto llevo a la perdida de control de la misma por parte de los entes gubernamentales encargados para tal fin, pero ese no es el centro de esta discusi�n; lo que realmente se estaba creando era una Cibercultura o la cultura del Ciberespacio aquel espacio en donde no es necesario mirarnos a la cara para podernos comunicar, para compartir, para hacer posible un dialogo en el m�s amplio sentido de sus acepciones.
Para no pecar por desconocimiento de los t�rminos y de los significados que se ha venido dando a los fen�menos conocidos como Ciberespacio o Cibercultura agregare aqu� algunas definiciones de personajes que han venido trabajando en el tema desde hace alg�n tiempo.
Iniciemos esta discusi�n hablando de la antropolog�a del Ciberespacio, es decir el estudio desde sus or�genes, desde sus propias entra�as, de la aparici�n de la nueva forma de trasegar por el mundo, de acceder a la cultura global, de construir mundos paralelos con seres humanos ubicados en el conf�n del mundo. La definici�n de Antropolog�a reza �Disciplina (quiz� incluso ciencia) que se ocupa del Otro�. En esa carrera en busca del Otro, le hemos imaginado, construido, destruido e incluso deconstruido de mil modos distintos.
Al Otro Distante lo exotizaron los exploradores y lo blanquearon los misioneros. Lo invent� el funcionalismo, lo esencializ� el culturalismo y lo llor� L�vi-Strauss. Los post-modernos celebraron ese llanto y los anti-post-modernos denostaron la celebraci�n del llanto, enred�ndose en una madeja de cada vez mayor ensimismamiento. (Joan Mayans i Plane�is)
La globalizaci�n, el FMI y dem�s instituciones y multinacionales acolitas han tamizado al Otro para su conversi�n a la sociedad del consumo. Las ONGs y similares le han convertido en el Pr�jimo (reeditando la vieja tradici�n catequizante de la antropolog�a) y, de paso, lo han barnizado de un nuevo exotismo kitsch, al imprimir su rostro en millones de camisetas, llaveros y otras chucher�as. (Joan Mayans i Plane�is)
Las connotaciones que ha tenido el amplio desarrollo de la tecnolog�a y la forma como ha transformado el mundo implica una nueva definici�n de los seres involucrados en esa nueva forma de relacionarse, cuando se hablaba del adelanto de las telecomunicaciones podr�amos estar hablando del Tele-Otro, como aquel interlocutor que se comunica a trav�s de un medio f�sico conocido como tel�fono, pero esto tiene ciertas implicaciones, en el campo de lo social no solo se convierte en el Tele-Otro es aquella representaci�n de una cultura diferente, de otro modo de compartir el mundo apoyado por medios tecnol�gicos. �En primer lugar, el \'Tele-Otro\' podr�a ser definido como \'el Otro a distancia\'. En una etnograf�a del Tele-Otro, podemos entender que, al contrario de lo que ha ocurrido en las etnograf�as tradicionales, es el Otro quien se desplaza hasta nuestro observatorio antropol�gico. No obstante, tambi�n el antrop�logo se desplaza, puesto que tambi�n aparece en la pantalla del ordenador del \'ind�gena\'. Podemos afirmar con la misma certeza que son ambos los que se desplazan y que ninguno de los dos lo hace, tales son las paradojas que disponen las Comunicaciones Mediadas por Ordenador�. (Joan Mayans i Plane�is)
Pero adicionalmente aparece un nuevo concepto que encierra el concepto de Tele-Otro y es el de Ciber-Otro en este concepto aparece de nuevo la definici�n del Ciborg como una construcci�n social de la dependencia de la tecnolog�a el ser esclavo y no poderse concebir sin el continuo uso de artefactos tecnol�gicos �Sin embargo, la ecuaci�n no funciona en sentido contrario: el ciber-otro no se presenta siempre ni necesariamente \'a distancia\', ya que �sta es tan s�lo una de sus posibilidades. Tal y como han se�alado, entre otros, Donna Haraway (1995 y 1997) y Claudia Springer (1996), el ciborg (8) no es un esp�cimen de ciencia ficci�n, sino un habitante real de nuestra cotidianidad. Lo ciborg existe a trav�s de las pr�tesis, a trav�s de los ordenadores, a trav�s de Internet e incluso a trav�s de la \'descarga\' de pensamiento/inteligencia humana en un sistema de Inteligencia Artificial. Un ciborg es el c�ndido Frankenstein, la terrible Mar�a de Metr�polis, el afable Homer de Los mejores a�os de nuestra vida... tanto como el marcial Robocop o los enlatados Borg de la insoslayable Star Trek. Todas estas son formas de existencia de lo ciborg. Un ciborg es aquel vecino nuestro al que le implantaron un marcapasos. Un ciborg es el Battle Chess, un ya antiguo juego de ajedrez de ordenador que ten�a incorporadas varios cientos de partidas reales jugadas entre grandes maestros del ajedrez. Un ciborg es, incluso, cualquier acad�mico contempor�neo, de esos que acudimos con m�s frecuencia al disco duro del ordenador que a los estantes de su biblioteca� (Joan Mayans i Plane�is).
Estos dos actores en el mundo de la virtualidad son los protagonistas en la mara�a de relaciones que se llevan a cabo en la cultura del Ciberespacio.
El Ciberespacio
Ahora veamos como se define el Ciberespacio; en las novelas de ciencia ficci�n se defin�a como �la banda de frecuencias en que interactuaban ciertos seres superiores, interconectados desde sus mismos cerebros mediante transmisores biol�gicos�. Esta definici�n ha cambiado con el transcurrir del tiempo y de las interacciones que se dan en este espacio, ahora se podr�a definir como �es el �mbito creado por las redes de computadoras de gran alcance donde es posible interactuar con otros seres humanos y organizaciones creadas por humanos. No hay necesidad de conectores biol�gicos implantados en la corteza cerebral o de transmisores neurales, basta una computadora con un MODEM y el acceso adecuado a una de estas redes de gran alcance, como puede ser Internet.� (Eduardo Villanueva Mansilla).
Pero toda esta maravilla conocida como el ciberespacio tambi�n se ha convertido en una medio de dominaci�n y de marginaci�n, aumentando a�n m�s la brecha �ntrelos ricos y los pobres, pues la infraestructura necesaria para acceder a esta llamada sociedad de la informaci�n o Cibersociedad es demasiado costosa, y si a esto le adicionamos la poca oportunidad que tienen las comunidades del tercer mundo de acceder al conocimiento de las nuevas tecnolog�as, lo que hace a�n m�s dif�cil su acceso, las cifras en este aspecto son escalofriantes; los pa�ses del tercer mundo hacen esfuerzos por mejorar la educaci�n apoyados en las nuevas tecnolog�as pero a�n as� las diferencias son abismales.
Un quinto de la poblaci�n mundial� aquel que vive en los pa�ses de menor desarrollo�s�lo posee un 1,5% de las l�neas telef�nicas a nivel global, mientras el 20% m�s rico controla un 74% de ellas. Toda �frica tiene menos l�neas telef�nicas que la ciudad de Tokio. (Jos� Joaqu�n Brunner).
Es cierto tambi�n que los pa�ses del Sur hacen enormes esfuerzos por mejorar su educaci�n, frecuentemente en medio de grandes dificultades. Pero, a�n as�, todav�a los pa�ses industrializados�que re�nen al 25% de los alumnos a nivel global�gastan 6 veces m�s en formaci�n de capital humano que los pa�ses en desarrollo, donde vive un 75% de los alumnos del mundo. (Jos� Joaqu�n Brunner).
Tambi�n ahora escuelas conectadas a Internet empiezan a aparecer en varios pa�ses del Tercer Mundo. Sin embargo, las naciones avanzadas, donde habita un 15% de la poblaci�n mundial, re�nen a un 88% de los usuarios de Internet. En Am�rica Latina y el Caribe, por el contrario, s�lo un 0,2% de la poblaci�n accede a la Red. E incluso all� donde m�s se ha avanzado en la conexi�n de los colegios a Internet, las computadoras son escasas y se encuentran en una sala especialmente dedicada, mientras los Estados Unidos y los pa�ses de Europa Occidental se dirigen a toda velocidad hacia la meta de conectar cada sala de clase de todos sus establecimientos escolares. (Jos� Joaqu�n Brunner).
Por �ltimo, se debe llamar la atenci�n hacia el hecho de que aquella parte de la poblaci�n mundial sin acceso a la lingua franca de nuestra �poca�el ingl�s�, que equivale al 99% de la poblaci�n mundial, se encuentra en clara desventaja; pr�cticamente un 80% de los sitios de la WWW emplea ese influyente idioma, lo cual transforma la cultura global en un hogar de s�lo un idioma. (Jos� Joaqu�n Brunner).
En suma, la cibercultura es un horizonte global de posibilidades cuyas potencialidades, sin embargo, se encuentran distribuidas muy desigualmente. Los usuarios de Internet representan s�lo un escu�lido 2,4% de la poblaci�n a nivel mundial seg�n el �ltimo Informe de Desarrollo Humano del UNDP. De hecho, \"dentro de cada de cada regi�n, s�lo el v�rtice de las sociedades nacionales han ingresado a la era digital [�] �Qu� caracteriza a esas minor�as y las separa del resto? Que en el presente el acceso a Internet corre paralelo a las l�neas que dividen a las sociedades nacionales, oponiendo a educados y analfabetos, a hombres y mujeres, a ricos y pobres, a j�venes de viejos y urbanos de rurales\". (Jos� Joaqu�n Brunner).
Dicho en otras palabras: para que el mundo globalmente alcance el mismo nivel actual de desarrollo de su infraestructura de informaci�n que existe en los 9 pa�ses m�s avanzados�que se encuentran en Norte Am�rica y Escandinavia � ser�a necesario multiplicar por 13 veces el n�mero de Internet hosts, crear mil millones de p�ginas electr�nicas, elevar por cuatro veces el n�mero de receptores de televisi�n y por cinco veces el n�mero de l�neas telef�nicas. (Jos� Joaqu�n Brunner).
Mientras eso no ocurra seguiremos viviendo en un mundo escindido. Esto es, un mundo social, espacial y culturalmente polarizado entre \"grupos y funciones que agregan un alto valor, por un lado y, por el otro, grupos y funciones devaluados y espacios deteriorados. Esta polarizaci�n conduce a una creciente integraci�n del n�cleo social y espacial del [sistema mundial], al mismo tiempo que fragmenta a los espacios y grupos devaluados, amenaz�ndolos con una completa irrelevancia social\". (Jos� Joaqu�n Brunner).
�Cultura Holista?
Desde los inicios de nuestros tiempos el hombre ha ido construyendo su realidad hasta el punto de ser el mismo quien se ha encargado de destruir el h�bitat que generosamente se le diera, las diferencias en el pensamiento de los cient�ficos con los humanistas, y estos a su vez con los soci�logos, pone de manifiesto que el comportamiento y la educaci�n holistica han sido los grandes ausentes a trav�s de los tiempos y que aun hoy d�a sigue siendo �nfima su implementaci�n. EI educar en lo holistico significa reconocer al otro, a la naturaleza, respetar al que aprende como sujeto importante en el desarrollo de su propio aprendizaje, permitirle decidir el tipo de conocimiento que quiere adquirir, la forma como desea acceder a �l, se le invita a la comuni�n con su entorno a construir conocimiento con todos y para todos. En este aspecto la educaci�n tradicional esta cargada de ego�smo, de manipulaci�n, de autoritarismo; y ha venido ocurriendo a trav�s de todas las tres culturas mencionadas, con la aparici�n de la Cultura del Ciberespacio se abre una brecha para cambiar el modelo, y esta oportunidad esta dada por la posibilidad que se tiene de ser art�fice en la construcci�n del conocimiento al que se accede a trav�s de los medios tecnol�gicos y a trav�s de la misma red. En esta nueva manifestaci�n social es posible construir conocimiento a partir de distintas disciplinas y tener acceso a conocimientos creados por otras en distintas partes del mundo. El conocimiento se hace universal, abierto disponible, en palabras de Pierre Levy �Socialmente distribuido� ahora es m�s f�cil tener acceso a temas que antes eran vedados para ciertos sectores de la sociedad, la informaci�n esta ah�, cada quien decide si la toma o la deja. En esta cultura se vislumbra un asomo de Holismo en el aprendizaje, pero aun falta mucho por hacer.
Creo que es hora de dejar tanto discurso, y comprometerse en la construcci�n de modelos educativos capaces de hacer frente a la imposici�n de los creados por las naciones an�rquicas que son representadas por organismos que se escudan bajo lemas de solidaridad y apoyo a los m�s d�biles; cuando en el fondo lo �nico que persiguen es hacer a los ricos cada vez m�s ricos y a los pobres cada vez m�s pobres. Cuando existan estos modelos estaremos hablando de verdad de una educaci�n Holista.
Bibliograf�a
Carlos Nieto Blanco. Saber, Sentir, Pensar. Compendio. Fundaci�n Marcelino Bot�n. 1997. Pags 16-36 � 311-326.
Salustiano del Campo. La tercera Cultura.
http:// www.racmyp.es/noticias/2005/ 2005-04-Salustiano del Campo.pdf
Pierre Levy. Inteligencia Colectiva � Por una Antropolog�a del Ciberespacio. Organizaci�n Panamericana de la Salud. Marzo de 2004.
Joan Mayans i Plane�is. Nuevas Tecnolog�as, Viejas Etnograf�as. Objeto y m�todo de la antropolog�a del ciberespacio.
Eduardo Villanueva Mansilla. El Ciberespacio, �La Frontera Final?
Cibercultura: La Aldea Global Dividida. Jos� Joaqu�n Brunner. Mesa redonda sobre Cibercultura, Hannover 2000, Hannover, octubre 1999
Edgard T Clark, Virginia Damian Juarez, Padmanabhan Krishna, Mark Lee, Thomas B. Roberts, Philip Snow Gang, Ram�n Gallegos Nava (Compilador). El Destino Indivisible de la Educaci�n � Propuesta Holistica para redefinir el dialogo humanidad � naturaleza En la ense�anza. Editorial PAX M�xico, S.A. 1997