�En cierto modo, esta imaginaci�n po�tica de los antiguos es m�s sensible al acoplamiento de la humanidad en la biosfera, por que al ver a los <<enanitos>> como medio humanos, la antigua <<fe en las hadas>> de los irlandeses reconoci� que no existe ning�n <<nosotros>> ni <<ellos>> sino que nosotros estamos en ellos y ellos est�n en nosotros�
William Irwin Thompson
Insistir� una vez m�s, en la idea de ni�o c�smico, esta vez desde la perspectiva del holismo. Mi inter�s en el documento es integrar algunos aspectos de los planteamientos de Ram�n Gallegos, Francisco Varela, al que considero el m�s holista de los autores consultados, Humberto Maturana y Hugo Assman.
Desde una mirada holista la vida es totalidad, integraci�n e interdependencia, podr�a arriesgar diciendo que para m�, el macro cosmos es la vida, en la que se generan mundos y se pueden identificar microcosmos, como la c�lula.
Hablar de un ni�o c�smico, es pensar en un ser con conciencia de su naturaleza, de su vida, de su bienestar y de su felicidad. Un ni�o c�smico por tanto, en palabras de Edgar Morin, sit�a la condici�n humana en el cosmos, en la tierra y en la vida (Edgar Morin, 2000).
La educaci�n que tiene lugar en la escuela, de manera especial la educaci�n infantil, ha situado su esfuerzo en el cerebro-mente y ha divorciado al ser de la naturaleza. Sujeto y objeto se encuentran fragmentados.
Como los afirma Francisco Varela, nuestro desconocimiento de la vida y de la forma como aprendemos o como se construye el conocimiento ha llevado a la cultura ha crear prejuicios, incapacidad de comprensi�n de otras mentes, desconocimientos.
Quiero en este documento exponer, desde una visi�n holista la concepci�n o la idea de un ni�o c�smico consciente de su naturaleza y proponer un enfoque holista que contribuya con la formaci�n de un ni�o c�smico.
Aprendizaje y ni�o C�smico
Para Hugo Assman �la vida es b�sicamente una persistencia de procesos de aprendizaje. Los seres vivos son seres que consiguen mantener de forma flexible y adaptativa, la din�mica de seguir aprendiendo. Se afirma que los procesos vitales y los procesos de conocimiento son, en el fondo, la misma cosa� (Assman, 2002, 23)
Retomando a Varela, Assman y Maturana podr�a afirmar que el aprendizaje es una caracter�stica de la vida, un proceso de la vida, una condici�n de la vida. Aprender no es instruir, no es interpretar y menos a�n es tomar modelos para conocer.
Leyendo a Varela me convenzo que la representaci�n nos ha llevado a un mundo fragmentado por los prejuicios, el desconocimiento de la vida, los conflictos y los temores.
Un ni�o c�smico es un ni�o sin prejuicios, con una posici�n y conciencia de su naturaleza como vida, sin temores y con una alta capacidad para comunicarse y compartir con otras mentes, un ni�o c�smico, desde una perspectiva holista lo entiendo como un ser integral con sensibilidad a la vida, a la cultura y a mundos diversos.
Esto es lo que llamo una visi�n c�smica, un estado de conciencia capaz de integrar otros mundos y permitir procesos vitales, donde tengan lugar varias expresiones de la vida, diferentes formas de la vida.
Una relaci�n de aprendizaje y ni�o c�smico es la posibilidad de desarrollar y permitir un cognici�n no centrada en la mente � cerebro, es trascender la concepci�n de cerebro-m�quina desarrollada e instrumentalizada por la cibern�tica hasta el punto de pretender que la mente podr�a ser conocida con instrumentos como los test de pensamientos basados en la interpretaci�n de las respuestas ling��sticas o l�gicas. Como bien lo expresa Capra �la cognici�n humana comprende el lenguaje y el pensamiento abstracto y por lo tanto los s�mbolos y las representaciones, pero el pensamiento abstracto es tan s�lo una peque�a parte de la cognici�n humana y generalmente no constituye la base para nuestras decisiones y acciones cotidianas. Las decisiones humanas nunca son enteramente racionales, sino que est�n te�idas por las emociones. El pensamiento humano se halla siempre embebido en las sensaciones y procesos corporales que forman parte de la totalidad del espectro de la cognici�n� (Capra, 1998,284).
Una relaci�n de aprendizaje y visi�n c�smica es pensar en un ni�o capaz de entender las diferencias sociales y culturales que genera el mundo que hemos construido, un ni�o con capacidad para interactuar y comprender otras mentes sin temores y miedos, un ni�o con capacidad para transitar f�sica y virtualmente por los mundos que hemos creado y desarrollado y por mundos imaginarios. Un ni�o c�smico es un ni�o sin obst�culos epistemol�gicos y cognitivos para moverse y actuar en el macrocosmos de la vida.
En t�rminos concretos la visi�n de un ni�o c�smico, es la idea de un ni�o educado en la sensibilidad y comprensi�n de la naturaleza humana, un ni�o que no le tema ala naturaleza, a los seres que la habitan y la dinamizan, un ser humano infantil capaz de ver los procesos que la caracterizan hasta el punto de vencer los prejuicios cognitivos que producen temores y paralizan el cuerpo, la espiritualidad y la cognici�n.
Visi�n C�smica y fragmentaci�n
Los ni�os que transitan por los escenarios educativos creados por la cultura como la familia, la escuela, los medios de comunicaci�n, los centros comerciales, los parques, los campos deportivos, los medios de transporte en fin los escenarios donde tiene lugar la interacci�n y la relaci�n con otros aprenden a tener miedo, a desconocer y a despreciar.
Esos prejuicios y esa actitud que lleva al ni�o a temer y rechazar a todo lo que no sea igual a �l lo llamo fragmentaci�n.
El ni�o y la persona que aprende a despreciar al ser humano por su condici�n social, pol�tica, econ�mica, �tnica, ideol�gica, laboral, profesional, por su nacionalidad, etc., es un ser fragmentado en el marco cosmos de la vida.
Con frecuencia nos encontramos con ni�os: que le temen al ind�gena, al afrocolombiano, al extranjero, al campesino, en palabras sencillas, que le temen al diferente. Ni�os que no soportan e imaginan su vida en un medio natural, incapaces para la vida en contacto con lo natural, con los animales las plantas, los hongos, las bacterias, etc. Ni�os con una gran incapacidad para transitar en los grandes escenarios de la cultura como la urbe, con temores o desprecio ala tecnolog�a.
A esto es a lo que llamo la fragmentaci�n, personas sin capacidad de comprender los procesos de la vida y de la naturaleza y sin consciencia de la naturaleza humana. Seres fragmentados, separados del medio.
Un ni�o c�smico, lo concibo como un ser humano capaz de compartir, de comprender, de comunicarse con los otros, como dice Maturana, con otros diferentes a �l.
Estoy convencida, que el ni�o en su estado m�s natural cuenta con la capacidad para comprender otras mentes, pero la influencia de la cultura es tal, que termina fragmentado de la vida.
El ni�o es un ser c�smico, es una expresi�n natural de la vida a quien se le debe proporcionar las condiciones propicias para que su naturaleza se desarrolle con la capacidad de comprender mentes, mundos, seres, procesos y sobre todo en la condici�n de poder crear sus propios mundos producto, de eso que Varela llama imaginaci�n y fantas�a.
Un ni�o c�smico debe ser aut�nomo, con identidad, con alta capacidad de pertenencia al macrocosmos de la vida, con una din�mica de aprendizaje y de transformaci�n, un ser activo, con sensibilidad espiritual y corporea, un ser que se transforma y se inventa desde y en la acci�n; en definitiva un ser humano con capacidad de creaci�n de mundos en una constante interacci�n entre �l y el medio, un ser creador de mundos que no niegue el mundo de los otros seres y procesos que hacen parte de la vida.
El ni�o c�smico
El ni�o c�smico debe ser involucrado en la interacci�n y experiencias con otro que a pesar de ser diferentes en su raza, condici�n social, cultural e intelectualidad o con limitaciones f�sicas comprenda que todos somos incluyentes y hacemos parte de la misma din�mica, que la vida no se forma para vivirla en la individualidad y en la soledad, sino por el contrario, que la vida es una entramada de relaciones complejas que necesita del intercambio y beneficios del trabajo conjunto y colectivo de todos los seres, asumiendo una �dimensi�n holista que obliga a considerar el mundo desde el punto de vista de las relaciones e integraciones y no desde entidades aisladas� (Guti�rrez, 2003, 21). Es importante que el ni�o deje de ser extra�o al cosmos, a la naturaleza y a la vida, es tarea rescatarlo de esa conciencia social que nos ha significado miedos, temores y rechazos y que s�lo nos muestra un mundo f�sico predado y nos aleja o adormece de esos mundos donde podr�amos conocer y adentrarnos en la naturaleza verdaderamente humana.
Una visi�n c�smica holista reconoce al ni�o como un ser vivo que tiene la capacidad de interacci�n por mundo y mentes y, crear mundos desde una visi�n de mundos actuados sin la supremac�a de la idea del mundo simbolizado y representado. La educaci�n holista puede ser entendida en �un camino de sabidur�a, amor y compasi�n� para hacernos �conscientes de nuestra verdadera naturaleza� (Gallegos, 2001).
Los ni�os y las ni�as son y hacen parte de una totalidad llamada cosmos que es �la totalidad primaria, el contexto completo que da significado a nuestro ser; es la dimensi�n espiritual de la existencia humana�es donde se supera completamente el dualismo y la fragmentaci�n, y la identidad con todo lo que existe y llega como un despertar de la conciencia a su real naturaleza�(Gallegos, 42), donde son seres integrales con sentimientos, conocimientos, con teor�as propias y con explicaciones particulares, son y nacen naturales, observan, preguntan, se lanzan a la aventura de vivir y de relacionarse con todo lo que los rodea.
La idea de ni�o c�smico que he querido mostrar desde una perspectiva holista, es un ni�o no fragmentado desde su ser. Un ni�o transformador y creador de realidades, de mundos imaginarios, desde su condici�n cognitiva, corporal y espiritual.
Los asumo como:
1. Seres humano que exploran su cuerpo, se dan cuenta de su existencia, disfrutan de los acontecimientos, act�an por iniciativa propia, como ni�os que empiezan a comprender las diferencias entre una persona y otra y las relaciones que estas establecen entre si;
2. Seres vivos, alegres, despiertos, dispuestos a aprender en una din�mica de interdependencia con el medio �por que aprender es vivir y vivir es aprender, son aspectos que no est�n separados sino que se implican mutuamente� (Gallegos, 2001, 6);
3. Sujetos que se sirven del lenguaje (hablado, gestual, m�mico, ic�nico, escrito, hipertextual, etc.), para dar a conocer sus necesidades, deseos, experiencias, inquietudes y sentimientos; as� mismo lo emplean para crear, divertirse, relacionarse, aprender y jugar. Adem�s formulan incesantes preguntas acerca de todo lo que ven a su alrededor: los �rboles, su cuerpo, las estrellas, la vida, el agua, su historia. �viven en un constante aprendizaje, que los lleva a mantener la mente siempre joven, en un estado de indagaci�n constante� (Ib�d., 6).
Los ni�os y las ni�as le dan sentido a la vida y �el sentido se entreteje de otra manera desde las relaciones inmediatas, desde cada ser, desde los sucesivos contextos en los cuales se vive�(Guti�rrez, 2003, 15), est�n inmersos en la vida cotidiana la cual les da sentido propio, por que �la vida cotidiana es el hogar del sentido, lo que supone que <<somos esencialmente nuestra vida cotidiana>> y que <<la condici�n humana pasa inexorablemente por la vida cotidiana>>�(Ib�d., 40)
La vida cotidiana de los ni�os y las ni�as se desenvuelve en multiplicidad de espacios, donde �el espacio es un lugar practicado y recorrido� Transitamos (o navegamos) por aquellos espacios que reconocemos como tales, de los cuales hemos tomado conciencia. As�, entramos y podemos entrar cada d�a en infinidad de mundos diferentes en todos aquellos que logremos imaginar, en tantos como podamos reconocer como posibles espacios�(Royo, 2004, 34).
Los ni�os son miembros activos del cosmos, por eso sus espacios de interacci�n deben ser espacios abiertos para la cooperaci�n, la interacci�n, la solidaridad, la sensibilizaci�n, el amor y la espiritualidad. Dichos espacios son fundamentalmente el planeta, la familia, la comunidad, la escuela y �ltimamente el ciberespacio, como un escenario que une la cultura, lo social y la vida humana. De ah� que se debe resaltar la interacci�n que se dan en ellos, pues es all� donde se nos universaliza, se dialoga, aparece el encuentro, la capacidad creadora y el talento intelectual.
El ciberespacio
El ciberespacio es un medio artificial practicado y transitado por medio de los sentidos los cuales nos hacen mover y conocer los movimientos de los objetos, sonidos y las im�genes. Adem�s es un espacio simulado en un entorno tecnol�gico, social y cultural.
No se podr�a desconocer el ciberespacio como un espacio de desenvolvimiento del ni�o c�smico, esta ah� y a llegado para quedarse, por eso es necesario que en �l transformemos nuestra pr�ctica pedag�gica para no caer en hacer lo mismo que hemos venido haciendo a lo largo de la historia educativa, sino por el contrario, asumir que es un espacio donde tiene expresi�n la libertad, la autonom�a, la creatividad, qu� permite el desarrollo social, el lenguaje, la cognici�n, la espiritualidad, los valores y una parte limitada de la corporeidad. El ciberespacio visto como incluyente de una comunidad holista �integra y articula diferentes estilos de aprendizaje, diferentes inteligencias, diferentes m�todos, la diversidad nutre a la com�n � unidad� (Gallegos, 2001,5)
Como lo hemos discutido en el grupo, el ciberespacio es un producto de la cultura y la sociedad, es artificial es un escenario, si se quiere un mundo de unidad. En �l se busca retornar a la unidad perdida en la fragmentaci�n de los prejuicios sociales, cognoscitivos y culturales.
En el ciberespacio podremos recrear la educaci�n, transformar y crear nuevas realidades pues en �l, se pueden fomentar los principios holistas de comprensi�n de la realidad que son:
1. La unidad: Seg�n Gallegos, �los hechos no pueden ser separados de los valores, el observador no est� separado de lo observado� de esta manera, el ni�o c�smico no est� separado del universo que habita, ni del espacio que transita, por que �l entra a participar en un entorno que une diferentes formas sociales, sentimientos, cogniciones, intuiciones, discernimientos.
2. La totalidad �es m�s que la suma de las partes y no puede ser explicada a trav�s de las partes�no hay partes que tengan una existencia independiente� (Gallegos, 18).
3. El desarrollo cualitativo �ocurre a trav�s de procesos din�micos e interrelaciones no lineales, por medio de desequilibrios; es transformativo, integrativo y tiene sentido. Incluye la novedad, la diversidad, la impredictibilidad y el orden � caos� (Ib�d., 18).
4. La transdisciplinaridad es como lo dice Hugo Assman �un enfoque cient�fico y pedag�gico que plantea el problema de que un di�logo entre diversas disciplinas y �reas cient�ficas implica necesariamente una cuesti�n epistemol�gica�.
5. La Espiritualidad �entendida como la experiencia directa de la totalidad, en la que el ser humano reconoce el orden fundamental del universo y su identidad con ese orden� (Ib�d., 18).
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